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UN ÉXITO EL PRIMER FORO NACIONAL PISCÍCOLA Y TERCER FORO REGIONAL DE ACUICULTURA. CERRÓ CON BROCHE DE ORO CON LA INAUGURACIÓN DE METAFISH FOOD COMPANY S.A.
Con la asistencia de más de 650 personas al Teatro LA VORAGINE en Villavicencio, Meta (Colombia) y la instalación por parte del Gobernador del Meta, doctor Juan Manuel González, se desarrolló el evento del sector acuícola dedicado exclusivamente a los aspectos comerciales y de mercadeo. Se realizó paralelamente una Rueda de Negocios muy bien organizada por parte de la Cámara de Comercio de Villavicencio y una muestra gastronómica a cargo del SENA, que presentó sus desarrollos en el área de postproducción tales como embutidos de tilapia, conservas, enlatados, chicharrones y filetes de Cachama con piel empacados al vacío. Hubo igualmente muestra comercial del sector de concentrados, equipos y suministros para la acuicultura. Quienes se presentaron, se sintieron satisfechos de su participación, merced a los contactos comerciales logrados.
Las conclusiones preliminares del Foro apuntan hacia varios aspectos descollantes:
Fue claro que el desarrollo parte de la investigación y que es necesario invertir unas partidas sostenidas y significativas en éste punto. Lo importante, según muchos, es que se repita un evento como éste, sesgado hacia la comercialización, que es la base de cualquier actividad económica y que había sido descuidado, dando paso a los eventos de corte técnico y tecnológico únicamente. SE INAUGURA METAFISH
En la
tarde del segundo día, el señor Ministro de Agricultura, doctor Andrés Felipe
Arias y el Gobernador del Meta, doctor Juan Manuel González, inauguraron la
planta de procesamiento y comercializadora META FISH FOOD COMPANY S.A. Fueron
300 invitados que escucharon las palabras de los dirigentes del gobierno y la
intervención del doctor Javier Álvarez, representante de la junta directiva y
quien “se echó al hombro” la obra para tenerla lista en la fecha. De ésta manera
se cerró el Foro de manera muy especial.
LAS ECUACIONES DE LA CRISIS
Enrique Torres Quevedo Hace unos días, una comisión de piscicultores del departamento del Meta, en Colombia, tuvo la iniciativa de visitar una de las zonas de mayor producción, empuje y sentido empresarial en lo que tiene que ver con la acuicultura nacional. Al sur de Bogotá, a más de 350 km se extiende el departamento del Huila, donde existe la Hidroeléctrica de Betania, que es la fuente principal de productos acuícolas (tilapia) de la región. Con 7,000 hectáreas, ésta represa representa no solamente un sitio de atractivo turístico, sino un motor de desarrollo acuícola. Con más de 80 proyectos grandes y pequeños de producción de tilapia en jaulas, los piscicultores de la región, fieles a su carácter de emprendedores y con la tenacidad que los caracteriza, siguen adelante con sus proyectos pese a la debacle presentada en el primer trimestre de éste año que significó pérdidas por más de 7.000 millones de pesos tras la muerte de cerca de 2,300 toneladas de pescado a causa de bajas de oxígeno producidas por el deshielo del nevado del Huila y la baja del nivel de la represa por el verano intenso.
Luego de ese suceso que casi llevó a la quiebra a varios productores, la expectativa general frente a la venta para la Semana Santa, cuando se incrementa el consumo por la tradición religiosa, era la de la escasez y lógicamente el incremento del precio. Generalmente, para éste período, la gente vende todo su stock de pescado muy bien y en los días posteriores hay escasez. Pensando en esto mucho productor guardó el pescado para los meses de Mayo y Junio donde se preveían buenos precios; la ecuación que se manejaba en el momento era:
Los astutos tendríamos la mejor temporada en años Pero el resultado fue al revés. Qué pasó? El precio se desplomó de manera escandalosa. Un decremento del precio al productor de por lo menos 40% se presentó progresivamente una vez pasó la Semana Mayor y ahora, las pérdidas son compartidas, por lo menos por los productores del Huila, Casanare y Meta concentrados en el mercado de la ciudad de Bogotá. Nunca se había bajado el precio de esa manera. Tal vez la
explicación tenga que ver con la ecuación planteada anteriormente, considerada
por muchos comercializadores como lógica, pues alentó a los importadores legales
e ilegales a dar un golpe de mano ingresando producto para cubrir la escasez.,
contando para éste año con licencias de importación de pescado autorizadas por
INCODER por más de 83,000 toneladas, el doble de lo que se produce en el país. Aparte de esto, contribuye a enturbiar más el panorama el fenómeno presentado con las importaciones de filete congelado de tilapia China a los Estados Unidos, que han sufrido un rechazo por parte de la FDA por contener los antimicrobianos nitrofurano, verde malaquita, violeta de genciana y fluoroquinolona, y que han sido re exportadas hacia Colombia durante los cuatro primeros meses del año, justo en Semana Santa según las evidencias que aporta las estadísticas de importaciones de la NOAA, National Marine Fisheries Service de los EEUU. Sin embargo, una de las cosas más importantes y no tenidas en cuenta en la ecuación en mención, es que en asuntos de mercadeo, los piscicultores andamos mal. Si observamos las estadísticas de consumo de pescado de Colombia, recién revisadas por el doctor Fernando Bages (Secretario nacional de la Cadena Piscícola), gracias a un estudio juicioso de las estadísticas nacionales de los últimos diez años, el consumo per cápita es de no más de 4,5 Kg. de pescado en todas sus variedades, presentaciones y origen. Las cifras de consumo de pescado de cultivo, están cerca de 1 Kg. per cápita, lo cual es realmente insignificante para un país donde el agua, los ríos y mares son su riqueza más grande. Un país culturalmente relacionado con el agua y sus peces, pero que consume más pollo y carne de res que pescado. O sea, hay un mercado amplio, inmenso hacia donde crecer, teniendo en cuenta los promedios latinoamericanos y mundiales, 9 y 16 kg per cápita respectivamente. Sin embargo, una ciudad como Bogotá, está atendida por unos intermediarios que, sumados se cuentan con los dedos de la mano. No es un secreto para nadie que manejan el precio a su antojo. En éste momento, los intermediarios mayoristas ganan y el productor pierde, al igual que el consumidor, quien no ha visto en absoluto bajar el precio del pescado en los puntos de menudeo. Tal vez éste sea el punto más álgido de la crisis, pues mercado hay, barreras sanitarias al ingreso de los productos chinos, por cuestiones de sanidad, se están trabajando y en ése sentido la Cadena Nacional ha tenido un papel protagónico, pero en el tema del incremento del consumo y el mercadeo, falta demasiada creatividad y acción. Tal vez los colegas del Huila han tomado desde hace un tiempo considerable, ésta bandera en serio y se han preocupado por instalar puntos de venta en Bogotá, atender el mercado internacional en alianza con comercializadoras ecuatorianas de trayectoria y han atacado con juicio las grandes superficies para posicionar su producto, pero el asunto es que hace falta una estrategia macro para el país para hacer llegar a la mayor cantidad de población posible, un producto alimenticio de gran calidad nutricional, a un precio económico para el consumidor, rentable para el productor y con una presentación óptima. En éste sentido hay que mejorar la cadena de transporte y distribución, buscar colmar los mercados zonales, regionales y departamentales con mayor eficacia y no pensar solamente en el mercado de la capital. Mientras en Huila, Casanare, Meta y si acaso Tolima (cuatro departamentos de Colombia) la preocupación por la baja del precio es pan de cada día, hay muchas zonas del país donde éste tema ni se toca, ni a nivel de productor, ni mucho menos de consumidor, es decir, hay zonas del país donde el tema del precio no se ha modificado porque hay desabastecimiento.
Por otra parte, en el mercado prácticamente no hay alternativas nacionales más que el pescado entero fresco o congelado. Es necesario trabajar de manera más decidida en la generación de valor. De las pocas empresas que han asumido éste reto está la empresa anfitriona en el Huila COMEPEZ, cuyo gerente, el doctor Manuel Macías opina que el fenómeno del precio del pescado entero fresco o congelado obedece a sobreoferta. Esta empresa, al igual que otra que pudimos conocer (Piscícola New York) y hablar con su gerente doctor Eugenio Silva, han dado el paso en ése sentido y están exportando hacia los EEUU hace más de un año. No existen más de tres o cuatro que, o exportan o están en proceso, en el país (Comepez, Piscícola New York, Agrosoledad y Meta Fish Food Co. S.A.) y que tienen la capacidad de jalar producción hacia fuera del mercado interno, tensionando los precios nacionales. Sin embargo, el filete fresco, donde tenemos ventajas comparativas con países potencia en el producto como Ecuador, se ha venido tornando en un “producto primario”, pues ya están entrando en el mercado nacional y norteamericano filetes aliñados de múltiples formas que cuestan bastante más. La capacidad de reacción de nuestra industria piscícola está a prueba. Mientras nosotros lo pensamos, existe medio mundo que está trabajando y ganándose este inmenso mercado en crecimiento aportando valor y buscando la forma más creativa de capturar al cliente y generar riqueza. Finalmente, en el
mercado internacional, tal vez el movimiento más significativo consista en la
creación de la American Coalition for Tilapia (ACT), cuyos fundadores
Aquamericas (o Mountain Stream, ENACA), Golden Lake Tilapia (o Nicanor), Marine
Harvest, Rain Forest Aquaculture, Regal Springs Tilapia, Shell and Fish (or
Empagram) and Tropical Aquaculture (or Aquamar, Santa Priscila), propenderán por
el incremento del consumo del filete fresco en los Estados Unidos, estarán
atentos a las importaciones del filete re fresco (que consiste en el truco de
importarlo congelado de China a bajo precio y venderlo como fresco después de un
proceso), a las etiquetas de certificado de origen de los productos, y en
general, velar también por los derechos de los consumidores a saber qué es lo
que verdaderamente están comprando. En resumen, la crisis del precio de la tilapia y en general de los productos piscícolas de cultivo tiene muchos aspectos que la alimentan. Unos se están trabajando a nivel nacional e internacional, otros no. La industria cambia constantemente y la acción, la reacción, la planeación y el estudio de los panoramas globales permitirán hacia un futuro ser más asertivos en las decisiones. Si la situación actual es algo coyuntural o no, el tiempo lo dirá. En mi opinión, es algo coyuntural, pero es el primer aviso de una crisis a largo plazo que puede perjudicar mucho a los pequeños y medianos piscicultores, si no se trabaja en la nueva ecuación que nos debe ocupar y la cual debemos resolver entre todos, fortaleciendo la agremiación.
No quiero pensar que la ecuación dejará de trabajarse y el gremio de fortalecerse, apenas suba de nuevo el pescado. | Ver Comentarios |
Enrique Torres Q. Con unos días de diferencia, sucedieron sendos desastres piscícolas en dos naciones antípodas, digamos que además gemelas, en lo que tienen que ver con sus posibilidades económicas, sus recursos naturales, clima, etc, mas no en su desarrollo. Tanto en Tailandia, como en Colombia hubo mortalidades masivas de peces en jaulas. En Colombia, el suceso ha trascendido las fronteras y medio mundo sabe de una mortalidad de peces por encima de las 1,500 toneladas (se hablan ya de 2,300) con un valor en el mercado de más de 7,000 millones de pesos o sea más de 3 millones de dólares.
En Tailandia 100,000 peces de 1,000 pequeñas jaulas en el distrito de Pa Moke en Angthong a orillas del río Chao Phya murieron por causas hasta ahora no bien determinadas, produciendo pérdidas por más de 20 millones de bahts (570 mil dólares, 1250 millones de pesos). En primera instancia se dice que la mortalidad es la consecuencia del hundimiento el 3 de Marzo, de una barcaza con 650 toneladas de azúcar, que ocasionó una baja intempestiva de oxígeno, pero también se estan investigando los vertimientos de las fábricas ribereñas, para hallar las causas concluyentes. Lo de la represa de Betania, en Colombia, al sur del país obedeció, según las primeras informaciones, a una conjugación de varios factores que produjeron una baja de oxígeno repentina: el aparente deshielo del nevado del Huila, que arrojó sedimentos al río que finalmente desembocaron en la represa, y la baja del nivel de la misma por demanda de energía. En ambos casos estamos hablando de cuerpo de aguas públicos, abiertos, si se quiere, que no permiten nuestro control. Tanto los piscicultores colombianos, como tailandeses sufrieron las consecuencias de unos sucesos externos a sus explotaciones que los afectaron muchísimo desde el punto de vista económico, y más en el caso de los tailandeses que hacían parte de un grupo de damnificados del tsunami que estaban apenas levantándose de nuevo. Esto permite una reflexión y es la de mirar de cerca la explotación acuícola y el grado de control que tenemos sobre ella. Si hacemos un paneo general, fácilmente llegaremos a la conclusión de que la piscicultura en nuestro país y en otras latitudes, aún tiene mucho que trabajar en este aspecto. Así como por fin hemos dado pasos hacia el valor agregado de los productos, igualmente es necesario avanzar en la transformación adecuada de los ambientes y de la cadena en general en orden a tener una actividad del todo confiable, tanto para los productores como para los consumidores. El grado de riesgo que existe tanto para unos como para otros se observa cuando relacionamos éstos sucesos junto con el asunto del calentamiento global y la escasez de agua intensa en el verano reciente en nuestro país. Existen muchos aspectos de orden exógeno que están influyendo en la viabilidad de la actividad. Siendo como es la acuicultura una de las apuestas productivas más importantes no sólo para Colombia sino tanto para los países latinoamericanos cercanos al Ecuador como para los países de las antípodas, Tailandia, Malasia, parte de China, Vietnam y otros, que utilizan sus ventajas comparativas de orden geográfico e hidrológico, el tema de la estabilidad y la confiabilidad de los sistemas de producción debe estar sobre la mesa. La mayoría de estos países ecuatoriales ha aprovechado de manera decidida éstas ventajas, escasamente transformando la tierra en estanques para canalizar el abundante agua del terreno, o aprovechado represas y ríos para la producción. Y estos ambientes han estado al vaivén de los ciclos climáticos, la contaminación y de la misma competencia interna por el agua, ya que la deforestación ha sido un problema que ha estado lejos de ser asumido con seriedad y trabajado con políticas serias. Una mínima inversión para una máxima rentabilidad. Pero como estos casos lo demuestran, esas mínimas inversiones tarde o temprano cobran su cuota. Cuando alguno de los eslabones de la cadena de producción no está alineado hacia la competitividad, vienen los desastres. Dentro de esos eslabones, uno de los más importantes es el ambiental. Un eslabón que tiene que ver en todo sentido con la sostenibilidad y rentabilidad del negocio. Un ambiente que no conocemos, controlamos y cultivamos nos provee muchos riesgos. Tanto la contaminación exógena de los cuerpos de agua como la dependiente de la misma actividad, son amenazas que aún no se trabajan para atenuarlas con un mínimo de seriedad. Las famosas Buenas Prácticas de Producción Acuícola hacen mucho énfasis en el bienestar de los animales, de los seres humanos que los aprovechan, la salubridad del producto y la claridad en el manejo de los recursos administrativos y de información. Y todo tiene que ver de manera transversal con el manejo del ambiente. No sólo en la piscicultura de manera aislada sino, como se manifestó antes, de toda la cadena. En Tailandia, la sospecha de contaminación de las aguas por parte de las fábricas de las riberas del río Chao Phya, aún se cierne sobre el desastre, y en Betania, la escasa comunicación entre los administradores de la represa y los piscicultores, amen de la falta de un adecuado ordenamiento de la misma produjo un desastre descomunal que, si bien es cierto, en el gremio piscícola se veía venir, se sospechaba de otras causas: la insuficiente rigurosidad en el manejo de los peces con respecto a la calidad del agua que la represa ha ofrecido y el crecimiento sin planeación de la actividad. En un informe de la Cámara de Comercio de Neiva, se advertía ya la preocupación de los piscicultores con respecto al bajo nivel de la represa y se observaba con cierta impotencia las primeras mortalidades y los intentos de resolver con aireadores y bombas los problemas de oxígeno. La falta de agua, la falta de control, de ordenamiento, de información, de implementación de las Buenas Prácticas de Producción Acuícola, nos hacen caer en cuenta que es hora de replantear muchas cosas sobre la acuicultura colombiana. Especialmente en lo que tiene que ver con sistemas de producción. Recientemente vino a Villavicencio el experto internacional Sergio Zimmerman a dictar unas conferencias sobre la utilización de la tecnología del FLOC MICROBIANO, como una alternativa en el incremento de la producción, con reutilización de agua (habló de hasta recambios cada cinco años en algunos casos) en áreas pequeñas. Esta tecnología, que si bien es bastante nueva y no está aún del todo perfeccionada, podría brindarnos la oportunidad de hacer piscicultura en ambientes controlados, lejos de contaminación y desastres naturales, aprovechando al máximo la tierra y el uso del valioso líquido, el agua, que nadie cuida. Los usuarios de las cuencas sólo esperan el accionar policivo de las Corporaciones regionales y del Ministerio del Medio Ambiente, mientras la deforestación a borde de quebradas, en nacimientos, montañas y humedales se da sin mirar mucho de reojo si alguna autoridad ambiental está pendiente. Y resulta que ninguna Corporación ambiental, ninguna procuraduría, ninguna multa podrá detener las consecuencias de la falta de agua y el famoso calentamiento global, si no existe conciencia en cada persona, piscicultor, ganadero, avicultor, etc. Es necesario que de manera inmediata los gremios levanten estas banderas, especialmente los de la acuicultura y de manera proactiva empiecen a generar sus propios programas de recuperación del agua, pero de manera consensuada y guiada por los expertos de las corporaciones. La iniciativa debe partir del sector productivo. Cuidar el medio, el agua, apuntarle a la tecnología y a la planificación, son prioridades para una actividad que está llamada a ser generadora de riqueza para el campo en los próximos cien años.
UNA TECNOLOGÍA QUE SE DIFUNDE A ESCALA COMERCIAL
Enrique Torres Quevedo - Biólogo Marino La Universidad de los Llanos UNILLANOS, con su Instituto de Acuicultura IALL en cabeza de su director el Doctor Pablo Emilio Cruz (médico veterinario de la UNILLANOS, Msc en reproducción animal de la U. Autónoma de Chihuahua y PHD de la U de Sao Pulo en Brasil) ha aportado conocimiento de mucho valor para los productores de semilla del país. Gracias a unas investigaciones muy enfocadas a mejorar la productividad del sector piscícola nacional, la criopreservación de esperma de especies nativas ya es posible, con excelentes resultados hasta la fecha con las especies Cachama Blanca (Piaractus brachypomus) y Yamú (Brycon siebenthalae), y se espera iguales contribuciones de éxito a partir de las recientes investigaciones en bagres, rayado y amarillo que han emprendido gracias a la alianza empresa privada, Acuioriente, Universidad, Ministerio de Agricultura. Actualmente, esta tecnología se está validando en campo, en condiciones de trabajo de algunas fincas de productores de alevinos en el departamento del Meta, quienes gracias a la disponibilidad de semen congelado de Cachama, han podido solucionar su problema de estacionalidad en la producción de alevinos para el mercado nacional. “Por ésta época en que el intenso verano ha afectado tanto los reproductores de Cachama, ha sido muy difícil conseguir machos maduros” dice Edgar Racero técnico en Acuicultura de la Universidad de Córdoba y quien es el responsable de producción de Aguaverde Acuicultura. “Estamos ensayando éste método para lograr producir alevinos en la época en que nadie tiene” complementa. La validación en campo del método de fertilización de óvulos de Cachama con semen congelado desde hace uno o dos años, está a cargo de Jazmin Ramos, estudiante de medicina veterinaria y zootecnia de la Unillanos, quien ejecuta éste trabajo como tesis de grado, bajo la supervisión del profesor Cruz, el doctor Mauricio Medina, MsC de la Universidad de Antioquia en Ciencias Animales, recientemente vinculado al IALL y Angélica Otero, profesional en Acuicultura de la Universidad de Córdoba, auxiliar de investigación del mismo instituto y quienes han formado un nuevo grupo llamado GRITOX Grupo de Investigación en Reproducción y Toxicología en organismos acuáticos.
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